sábado, 2 de enero de 2016

«ANARQUIA A ESCÒCIA», UN TEXT D'HAKIM BEY (2015)



Peter Lamborn Wilson és un escriptor anarquista nord-americà. Possiblement és més conegut a través del seu alter-ego Hakim Bey, autor del pamflet o manifest o assaig sobre el TAZ (Zones Temporalment Autònomes). 

A l'edició de l'estiu del 2015 de Fifth Estate, una de les revistes anarquistes d'Estats Units amb més recorregut (l'any 2016 celebra el 50è aniversari), Peter Lamborn Wilson va publicar una carta en resposta a un article sobre l'independentisme escocès. Malgrat el fet d'estar motivat com a resposta a unes opinions i afirmacions concretes, aquest text permet besllumar quina és l'opció del pensador americà sobre la relació entre l'independentisme i l'anarquisme.

Anarquia a Escòcia

Molts anarquistes rebutgen donar suport a qualsevol moviment separatista / secessionista, sobre la base que són nacionalistes. M'alegro que Alexander hagi evitat una posició tan absolutista, tot i que no arribi a un suport complet de la independència d'Escòcia (Veieu Fifth Estate, Primavera de 2015, «Autarquia a Escòcia»). Però estic amoïnat per algunes de les seves observacions, les quals em semblen basades en l'error o en una malinterpretació.

«Escòcia» difícilment pot ser anomenada una «ficció». Va ser un país independent fins al segle XVIII, i tenia (i encara té) una llengua pròpia (el gaèlic). Si alguna gent admira Robert Burns (un rebel «nacionalista» escocès) i menja haggis [una mena d'embotit], això no justifica que es tregui la conseqüència que la tradició sigui merament un pseudo-folklore inautèntic. Una tradició que sigui recent (com el sistema tartà, el famós estampat de les teles escoceses) pot ser una tradició real. L'anarquisme és gaire més antic que del segle XIX?

Alexander esmenta que el vot «NO» va guanyar 45 % del referèndum. És això una errada tipogràfica per 55%?

També diu que «tothom» està astorat que «l'energia de rebuig i reconfiguració de la política» s'hagi congregat «sota la la bandera de la independència». Veritablement, els poetes i els rebels que van fundar el Partit Nacional d'Escòcia (SNP) estarien astorats de sentir a dir que ningú mai no havia notat la seva «energia de rebuig»!

Després de la insurrecció jacobita de 1745, diu Alexander, «Escòcia va esdevenir completament company auxiliar de l'expansió imperial de Gran Bretanya, i va prendre part de l'espoli». Imagino que no es refereix a l'expulsió de la població de les Terres Altes, ni als tancaments de les terres comunals (enclousures), que van abocar a generacions d'arruïnats minifundistes escocesos a emigrar, per tal que uns pocs lords Whig poguessin gaudir de la cacera de cérvols a les terres buidades (veieu l'article de Winogrend, també a l'edició de Primavera 2015 de Fifth Estate).

Quina evidència té Alexander per a afirmar que «la frontera més sangonosa a la història de la illa» és aquella que separa les Terres Altes de les Terres Baixes «burgeses»? Sempre havia pensat que la frontera més sangonosa era aquella entre Escòcia i Anglaterra, en la qual els «Border Reivers», els saquejadors de la frontera (anomenem-los pirates de terra), robaven bestiar i massacraven violentament.

Bona part de l'esquerra escocesa va donar suport a la independència, i des del referèndum, ha augmentat l'afiliació a les files del SNP, a costa dels Laboristes. La Lliga Cèltica i altres grups radicals han denunciat frau electoral. El moviment no està mort.

Haurien de donar suport els anarquistes a la separació i la secessió? L'anarquista individualista del segle XIX Lyssander Spooner va dir que sí, tothom hauria de separar-se, fins a arribar al nivell de la família! Si nosaltres neguéssim el nostre suport als separatistes, en raó d'alguna mena de posició purista anarquista-fonamentalista, abdicaríem del nostre respecte pel desig de llibertat.

Permetem que s'alliberin les terres en rebel·lia: Catalunya, Irlanda del Nord, País Basc , el Sàhara Occidental, els berbers, els kurds autònoms i altres entitats secessionistes d'esquerres, i aleshores nosaltres podrem treballar per l' «anarquia a Escòcia» —i al món.

Peter Lamborn Wilson
Woodstock , N.Y.

Nota de Fifth Estate: a una de les mencions dels vots hi havia un error al text. Cinquanta-cinc per cent del escocesos votaren romandre dintre del Regne Unit.

Traducció de Josep Maria Casasús


viernes, 1 de enero de 2016

JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ PANIAGUA: «ENTENDERNOS A NOSOTROS, COOPERAR CON LOS DEMÁS»


Colin Ward


Entendernos a nosotros, cooperar con los demás
Peter Brown afirmaba, en Smallcreep's day, que en una sociedad libre tendríamos que llegar a un acuerdo con nosotros mismos, en primer lugar, y a continuación con nuestros semejantes, en el conflicto que fuere, en lugar de recurrir a los asistentes sociales, los partidos políticos, la policía o los delegados sindicales. Es de esta manera como nos enfrentaríamos con nosotros mismos, tal como somos.
Colin Ward, con el afán de extenderlos y mostrarse crítico con ellos después, repetía los típicos argumentos anarquistas sobre cómo una sociedad libertaria puede enfrentarse a actos criminales sin necesidad de un sistema legal instituido ni de fuerzas policiales: en primer lugar, si se habla de los robos como de la mayoría de los delitos, no tendrían sentido en una sociedad donde las materias primas y los medios de producción fueran comunitarios y existiera un reparto equitativo de las bienes de consumo; no se daría tampoco una inclinación tan fuerte a los actos violentos en una sociedad permisiva y sin que la competencia tuviera tanta predominancia; también se producirían mayores actos de responsabilidad en cuanto al uso de un transporte público, y desaparecería el apego a valores frívolos como la velocidad y la agresividad en las carreteras; el proceso de descentralización supondría que se evitaran las grandes concentraciones urbanas y que se desarrollaran valores de preocupación y respeto hacia el prójimo.
Si la ley emana del Estado en forma de orden o prohibición, basada en la autoridad y en la capacidad de emplear la fuerza, el delito supone cualquier infracción de dicha ley o código criminal y la policía son los agentes que se encargan de mantener esa ley y orden, está claro que todos estos conceptos se muestran incompatibles con el anarquismo. Pero la ley no tiene por qué suponer un sistema legalista, y sí tener un sentido comunitario o consuetudinario; incluso la sociología alude como ley a la formación de un cuerpo complejo de normas de todo tipo ya existentes en la sociedad. En cuanto a la noción de delito, también es posible extender su definición; el criminólogo del siglo XIX Garofallo hablaba de "cualquier acto que vaya contra las normas imperantes de honestidad y de respeto al prójimo". Incluso, algunos profesionales insisten en que la clasificación legal no debería limitar el trabajo del criminólogo y ampliar la definición a la vista de ciertos comportamientos aparentemente no delictivos. La idea de algo parecido a la policía desde un punto de vista anarquista se muestra casi imposible; a pesar de ello, puede aceptarse que una fuerza coercitiva como la policial realice determinadas funciones sociales, siempre minoritarias en cuanto a su cometido de labores al servicio de un gobierno. Colin Ward mencionaba una alternativa a la policía denominada "control social", descrita como el sistema por el cual los individuos y las comunidades se protegen de las acciones antisociales. Godwin, en Justicia política, ya hablaba de un área reducida en un contexto descentralizado en la que el individuo estaría sometido al juicio de la comunidad (se entiende, que sin intenciones coercitivas arbitrarias). A pesar de esta teoría, hay que advertir de la opresión costumbrista y censora que se han dado tantas veces en los pueblos, lo que ha llevado a tantas personas inconformistas o de comportamiento "antisocial" a refugiarse comprensiblemente en grandes urbes.
Kropotkin reconocía que en una sociedad, por muy bien organizada que esté, aparecerán siempre personas que se dejan llevar por sus pasiones para cometer acto antisociales. Para prevenirlo, habría que dar una orientación sana a esas pasiones huyendo del aislacionismo y del individualismo egoísta que supone la propiedad privada. Es necesario buscar la comunicación, el conocimiento de nuestros semejantes que supondría una vida comunitaria más entrelazada que empuje a las personas a la cooperación moral y material. Ward menciona a Edward Allsworth Ross como el primero, en 1901, en dar a esta idea el nombre de "control social"; hablaba de determinadas sociedades fronterizas en las que no se daba provecho alguno para una autoridad legal gracias a la simpatía, la sociabilidad y un sentido de la justicia conformado en circunstancias favorables. En la actualidad, el control social se define como regulador del comportamiento a través de valores y normas, contrastado con el orden que se pueda establecer con el uso de la violencia. Los sociólogos parecen de acuerdo en que lo que quita valor al llamado "control social", definido por el cumplimiento de unos normas, frente a la "autoridad", en la que se habla de obediencia a esas normas, es el tamaño y el alcance de una comunidad. Jane Jacobs es una urbanista contemporánea que se ha ocupado de la manera en que el control social funcionaba en el ambiente urbano; si una de las funciones de calles y aceras, llenas de extraños en el caso de grandes concentraciones urbanas, es la de inspirar seguridad, la misma se mantiene gracias a una trama intrínseca de controles voluntarios y de normas tácitas entre la propia gente, sin que la policía intervenga para nada. Según esta autora, se puede hablar de cierta labor de vigilancia mutua e inconsciente por parte de la gente en aglomeraciones reducidas y, como consecuencia y de forma paralela, las personas se desenvuelven con menos hostilidad y sospecha al disfrutar de las calles de manera voluntaria y sin preocupación. En grandes urbes es otro cantar, ya que la presencia de extraños que no tienen por qué adaptarse al ambiente obliga a soluciones más directas y tajantes. Lo que se defiende es que el comportamiento social tiene más dependencia de la responsabilidad compartida que de alguna fuerza policial.
Errico Malatesta hablaba de una defensa frente a quienes atentan, no contra un sistema establecido, sino contra los valores más profundos que distinguen al hombre de otras especies, y que los gobiernos utilizaban para justificar su existencia. En primer lugar, hay que eliminar las causas sociales del delito y buscar los sentimientos fraternales y de mutuo respeto. Pero Malatesta advertía sobre la instauración de un nuevo sistema opresivo basado en el privilegio, con esa excusa de comportamiento sociales; la solución pasaba para él por la búsqueda de una solución defensiva por parte de las mismas personas afectadas, viendo al delicuente como a un "enfermo" que necesita atención. En casos extremos, puede que se tenga que recurrir a una violencia defensiva o confinamiento frente a ciertos actos peligrosos, dejando el juicio para las partes interesadas, sin la creación de algo parecido a una fuerza policial. Colin Ward analizaba estos argumentos de Malatesta y mencionaba, en primer lugar, el peligro de endurecimiento e institucionalización de todo sistema de justicia, conocidos son los casos de terribles tribunales surgidos de un contexto revolucionario. Por otra parte, la fe en el pueblo que tiene Malatesta no pasaba, como es obvio, por toda justificación de la violencia vengativa que puedan ejercer las personas, tampoco del sentimiento de ansiedad y culpa que pueda tener una sociedad que no desea verdaderamente acabar con el crimen, esforzándose para indagar para ello en la raíces de lo que produce determinados comportamientos.
Observando las cosas de otro modo, una sociedad sin delito supondría una terrible cohesión basada en el conformismo y en el anquilosamiento. De Durkheim era la frase acerca de la idea de delito: "un aspecto de la salud pública, parte integrante de todas las sociedades saludables". La existencia de ciertos comportamientos puede acelerar los cambios necesarios, y el anarquismo tiene mucho que decir sobre estos comportamientos que son vistos como sospechosos según la ley establecida. Traigo de nuevo la frase de Malatesta citada al principio: "En cualquier caso, sólo somos una de las muchas fuerzas que actúan en la sociedad, y la historia avanzará, como siempre lo ha hecho, en la dirección que resulte de todas estas fuerzas". El anarquista italiano aludía a una tensión permanente entre diversas filosofías y actitudes sociales, que a su vez coexistirán. Siempre habrá actos antisociales, y siempre habrán gente deseosa de instaurar un sistema punitivo, por lo que los libertarios deberían mostrarse alerta para contener estas intenciones y buscar otro tipo de soluciones.
Una sociedad autogestionada por sus integrantes es posible, una sociedad en la que se diera la unanimidad se antoja imposible (y no deseable). La idea de elegir, entre varios tipos de comportamiento social, parece fundamental para toda filosofía de la libertad y de la espontaneidad. Ward rechaza, no la utopía, sino llegar a ella (la idea de una perfección, al igual que a Proudhon, no cabe en una mentalidad auténticamente progresista). Naturalmente, el olvidarse de llegar a la utopía no supone caer en el nihilismo ni en el abatimiento. Tampoco refugiarse en la esfera privada abundando en lo que se puede denominar "liberación personal" con la idea de que cunda el ejemplo; esa idea de afirmación individual siempre ha estado en el anarquismo, pero necesita completarse con la cooperación con  los demás, con lo que podemos llamar "emancipación social". No, de lo que se trata es de negar ese "idealismo" que pretende situar el objetivo solo al final (por lo que es susceptible de ser acusado de inalcanzable), negando todo compromiso inmediato y toda forja de las más bellas ideas en nuestra cotidianeidad. Alexaner Herzen escribió: "Una meta infinitamente remota no es una meta, es una decepción. Una meta debe estar más cercana -al menos, lo más cerca posible- del sueldo de un jornalero o de la satisfacción del trabajo realizado. Cada época, cada generación, cada vida ha tenido, y tiene, su propia experiencia, y el final de cada generación debe ser ella misma".
Ward defiende que la antítesis entre la idea libertaria y la idea autoritaria no es el resultado de ningún cataclismo final, sino una tensión permanente marcada por los compromisos vigentes a lo largo de toda la historia. La pluralidad de la sociedad hace que este enfrentamiento, polarización de muchos otros, resulte tal vez inconcluso a perpetuidad. Podemos luchar para que los más nobles valores se impongan en la sociedad, pero siempre existirá disconformidad y disensión; la respuesta para ello no pasará, en opinión de los anarquistas, por medios autoritarios. Es más, tal vez estemos hablando de argumentos que refuerzan nuestra postura, si hablamos de intenciones opuestas a una mayoría (por libertaria que se presente) o a toda suerte de centralización (en el ámbito o en la forma que sean); naturalmente, recordaremos que el disenso es lo aceptable, pero la imposición y el centralismo que puede estar en el germen de toda postura (mayoritaria o minoritaria) es lo rechazable. Hace tres décadas, Ward se mostraba pesimista al observar unos nuevos poderes políticos y económicos, más perversos incluso que en el siglo anterior, pero optimista al mismo tiempo al observar nuevos brotes de movimientos críticos con las instituciones y con afán autogestionador.
El mundo sigue transformándose vertiginosamente, y no siempre podemos mostrarnos positivos al respecto; el fracaso de la modernidad, con el nuevo periodo que denominan posmodernidad, supone una época de contornos difusos en la que no parece deseable aferrarse a nada sólido. Pero ese rechazo del dogmatismo, del absolutismo, ha formado siempre parte del anarquismo, incluso en su versión decimonónica más rígida, heredera de los postulados de la Ilustración. Nuestra batalla está también en el pensamiento, pero no olvidemos el legado de Ward: ese empeño diario en ir construyendo el anarquismo conformando los nuevos movimientos opuestos a todo poder coercitivo, formados por personas que se niegan a ser siervos consumistas o explotadores de sus semejantes.
Por último, una interesante reflexión que tal vez sintetice el pensamiento de Ward.  Se trata del falso dilema, absurdamente presente en tantas discusiones, sobre revolución y reforma. El auténtico enfrentamiento es entre una revolución que instaura una nueva élite de opresores y ese tipo de reforma que hace más llevadera y eficaz la dominación, con los cambios sociales, llámense revolucionarios o reformistas, que suponen que las personas incrementen su esfera de autonomía y que disminuya la dependencia de toda autoridad externa. Ward concluyó su libro Esa anarquía nuestra de cada día con estas bellas y esclarecedoras palabras: "El anarquismo, en todas sus modalidades, es una afirmación de la dignidad y de la responsabilidad humanas. No es un programa de cambios políticos, sino un acto de autodeterminación social".
José María Fernández Paniagua
Artículo publicado en el periódico anarquista Tierra y libertad, núm. 265 (agosto 2010).



jueves, 31 de diciembre de 2015

«EL OCÉANO DE LIMONADA Y LOS TIEMPOS MODERNOS», UN TEXTO DE HAKIM BEY



Hakim Bey
El océano de limonada 
y los tiempos modernos






Otro río más a cruzar 

En nuestra experiencia (es decir, no simplemente en nuestra especulación intelectual, sino en el día a día) hemos descubierto que el Ego puede llegar a ser tan espectral como el Grupo; o de hecho, tan espeluznante como cualquier abstracción capaz de controlar la conducta, las emociones, el pensamiento o el destino. Tan profundamente influenciados como hemos sido por Stirner / Nietzsche / Tucker / Mackay, jamás nos hemos aferrado a ninguna forma ideológica o psicológica rígida de Individualismo / Egoísmo. El individualismo anarquista es suculenta dinamita, sin embargo no es el único ingrediente de nuestro cóctel.

Nuestra posición, expuesta de manera muy simple (y muy obvia): la autonomía del individuo parece ser complementada y mejorada por el movimiento del grupo; a la vez que la efectividad del grupo parece depender de la libertad del individuo.

En los años 80 —a causa de la pobreza, el terror, la mediación y la alienación— el individuo iba estando cada vez más y más aislado, mientras que toda forma de combinación (comunas, cooperativas, etc.) era eliminada, y si no reducida a pura comparsa. Los placeres del ego aislado empiezan a salir mientras el Yo es gradualmente reducido a un terminal de comunicaciones o a un embudo hacia los fetiches de la comodidad. En los 90 demandaremos medios de asociación efectivos que no dependan del Capital ni de ninguna otra forma de representación. Rechazamos el falso trance del grupo del Espectáculo, pero también rechazamos la exclusiva inefectividad del ermitaño amargado. ¡Una ilusión que siempre habrá que superar!

Maximizando a Marx

Anarquismo de tipo 3 (un término acuñado por Bob Black) designa a una forma no-ideológica de anarquismo radical ni Individualista ni colectivista, pero en cierto modo como ambos a la par. Esta corriente dentro del antiautoritarismo no es nada nuevo, sin embargo tampoco ha adquirido ninguna forma definitiva. Se pueden encontrar versiones de esto en diversas obras como Bolo’bolo [libro publicado el 1983 por el anarquista suizo Hans Widmer], o los textos de los situacionistas. Un grupo situacionista (Para Nosotros) llegó al punto de sugerir una síntesis de Max Stirner y Karl Marx, quienes en vida fueron enemigos acérrimos. Este grupo señaló que el existencialismo psicológico de Stirner no se riñe necesariamente con la economía de Marx. Mijail Bakunin no se opuso a la crítica original de Marx, sino más bien a la solución que propuso, la dictadura.

Para nosotros, Stirner supera a Marx porque la psicología precede a la economía en nuestra teoría de liberación, pero leemos a Stirner a la luz de Bakunin y de los inicios de Marx; a la luz de la Primera Internacional y de la Comuna de 1870, a la luz de Proudhon.

Para clarificar esta posición, introduciremos dos nombres más de nuestro árbol genealógico, Steven Pearl Andrews (1812-1886) y Charles Fourier (1772-1837). En cierto modo, nos parece una pareja más agradable que Max y Marx, ya que ambos colaboraron significativamente a la causa de la liberación erótica (una preocupación central de la Sociedad de Mackay), al revés, digamos, que el virginal Bakunin, Marx o Proudhon —todos unos mojigatos— o para ello Stirner, Nietzsche o Benjamin Tucker, quienes más o menos evitaron el asunto. Serios historiadores de lo social pasan por alto a menudo a Andrews y a Fourier por ser unos excéntricos: utopistas, marginales, visionarios al estilo William Blake. Es necesario ser algo surrealista para poder apreciarlos. Pero nuestra apreciación es algo más que erótica, estética o espiritual. También nos hacemos con ellos una imagen precisa de nuestra propia posición en la corriente tipo 3 del libertarismo contemporáneo.

Océano de limonada

Fourier era fascinante. Vivió durante la misma época que el Marqués de Sade y Blake, y merece ser recordado como un igual de estos, o incluso superior a ellos. Estos otros dos apóstoles de la libertad y del deseo carecían de discípulos políticos, sin embargo a mediados del siglo XIX, literalmente cientos de comunas (falansterios) fueron fundadas en Francia, Norteamérica, México, Sudamérica, Argelia, Yugoslavia, etc. sobre los principios fourieristas. Proudhon, Engels y Kropotkin, así como André Breton y Roland Barthes lo leyeron con fascinación. No obstante, hoy día en América, Fourier se encuentra olvidado —ninguna obra suya ha sido completamente impresa aquí— unas pocas antologías salieron en los 70, pero desaparecieron, y solamente hay una obra sobre él (una excelente biografía escrita por Jonathan Beecher, que podría servir para despertar algún entusiasmo). Los mismos discípulos de Fourier censuraron algunos de sus textos más importantes (sobre sexualidad), que no aparecieron impresos hasta 1967. Esa fue la época en la que fue redescubierto.

Citar a Fourier fuera de contexto es traicionarlo. Decir, por ejemplo, que creía que el océano se volvería de limonada en el futuro, cuando la humanidad viviera en Armonía, es hacerse una imagen burlesca de él (tal y como hizo Hawthorne en El Romance de Blithedale). Para comprender la belleza de la idea, ésta debe ser vista en el contexto de las grandiosas y brillantes especulaciones cosmológicas de Fourier, contrincantes de las profecías de Blake en cuanto a complejidad. Para Fourier, el universo está compuesto de seres vivos, planetas y estrellas, los cuales mantienen relaciones sexuales entre ellos, de modo que la creación de por sí es continua. Las miserias de la Civilización han desviado a la Tierra y a la humanidad de su propio destino en un sentido literalmente cósmico. La Pasión, la cual hemos aprendido a ver como el mal, es de hecho, virtualmente, el principio divino. Los seres humanos son estrellas microscópicas, y todas las pasiones y deseos (incluyendo los fetiches y las perversiones) son por naturaleza no solamente buenas, sino necesarias para la realización del destino de los humanos. En el sistema de Armonía de Fourier todas las actividades creativas incluyendo a la industria, la artesanía, la agricultura, etc. surgirán de la liberación de la pasión: ésta es la famosa teoría de la labor atractiva. Fourier sexualiza el mismo trabajo; la vida del Falansterio es una continua orgía del sentimiento intenso, del pensamiento y de la actividad, una sociedad de amantes y salvajes entusiastas. Cuando la vida social de la Tierra es armonizada, nuestro planeta volverá a incorporarse al universo de Pasión y se experimentarán vastas transformaciones en la forma del cuerpo humano, en el tiempo atmosférico, en los animales y plantas, incluso en los océanos. La Pasión es a la humanidad y la asociación como la gravedad es a los astros y los sistemas orbitales. El falansterio es un sistema solar pequeño que gira alrededor del fuego central de las pasiones. Así pues, aunque Fourier siempre defiende al individuo contra la tiranía de los grupos Civilizados (a lo que nosotros hemos llamado grupos del Espectáculo en el contexto actual), no obstante para él el grupo en su forma ideal posee una cualidad de globalidad. Se bromea sobre él diciendo que el único pecado dentro de su sistema consiste en almorzar solo. Sin embargo, la asociación no puede ser considerada una forma de colectivismo o comunismo; no es estrictamente igualitario, y no elimina la propiedad personal o ni siquiera la herencia. Además, todos los complicados títulos y rangos con que Fourier se deleitó inventando para sus Armonianos eran voluntarios y puramente ceremoniales. El Armoniano no vive con unas 1.600 personas bajo un mismo techo por obligación o por altruismo, sino por el puro placer de las relaciones sociales, sexuales, económicas, gastrosóficas, culturales y creativas que esta asociación permite y fomenta.

El individualista agradable

Uno de los ejemplos favoritos de Fourier de cómo la armonía funciona incluso en la Civilización eran los convites, donde el vino, el ingenio y la buena comida se disfrutan según un orden espontáneo, libre de toda ley y moralidad. La Armonía Social sería como una fiesta sin final: Fourier se imaginaba a la gente saltando de la cama a las tres de la mañana para ir a coger cerezas como un portero de fútbol busca el balón.

Steven Pearl Andrews (quien también utilizaba la metáfora del banquete) no era fourierista, pero vivió durante la breve moda de los falansterios en América y adoptó muchos de los principios y prácticas fourieristas. Su mentor era Josiah Warren, primer exponente del anarquismo individualista (o Soberanía del Individuo) en América; aunque Warren bebió mucho de algunas corrientes de la democracia radical y de la anarquía espiritual protestante, que puede situarse en el período Colonial más temprano. Andrews era un constructor de sistemas, un logoteta como Fourier y Blake, un creador de mundos hechos de palabras. Combinó el abolicionismo, el amor libre, el universalismo espiritual, a Warren y a Fourier en un gran esquema utópico al que llamó Pantarquía Universal.

Andrews ayudó en la fundación de varias comunidades intencionales, incluyendo la Brownstone Utopia en la calle 14 de Nueva York, y la Modern Times en Brentwood, Long Island. Esta última es famosa por ser la comuna fourierista más conocida; de hecho, Modern Times fue tristemente célebre (por su amor libre) y al final se fue a pique bajo una aplastante ola de escandalosa publicidad. Andrews y Victoria Woodhull eran miembros de la infame Sección 12 de la Primera Internacional, y expulsados de ella por sus tendencias anarquistas, feministas y espiritualistas.

Como Fourier, Andrews creó una religión para sustituir todos los cultos autoritarios de la Civilización. Hay que admitir que esta tendencia mística en ambos pensadores nos interesa mucho, y otra vez más despierta más nuestra simpatía que el frío ateísmo (o materialismo fundamentalista) de un Stirner o de un Marx. El anarquismo de tipo 3 para nosotros incluye tanto la herencia de la protesta, de los antinomianos y de la Familia del Amor, como las formas radicales de budismo, taoísmo y sufismo.

Como Blake, Fourier y Pearl Andrews construyeron sus sistemas propios de modo que no se es esclavos de otra persona; y estas magníficas estructuras incluían dimensiones psicológica, sexual y espiritual, las cuales estaban ausentes de los meros sistemas ideológicos o filosóficos. Los detalles estructurales de Armonía y Pantarquía son fascinantes e inspiradores, sin embargo para nosotros su valor más profundo permanece en lo desafiante de su total subjetividad radical. Fourier y Pearl Andrews crearon la poesía de la vida, y no mera política o economía. Éste es el aspecto de su obra que más admiramos y deseamos emular.

La Pantarquía Universal y el Falansterio Norteamericano

En un sentido más inmediato, nos damos cuenta de que Fourier y Pearl Andrews nos ofrecen argumentos y consejos prácticos para el establecimiento de un tipo de asociación que parece incluso más deseable ahora que antes de la época del Capitalismo Tardío, del Comunismo Muerto, del puro Espectáculo, de la espeluznante alienación de las tarjetas de crédito y los contestadores automáticos, de las encuestas, de los virus de ordenador y de las averías de los sistemas de seguridad. En los años 80 incluso los autónomos antiautoritarios cayeron en un horripilante estado de comunicaciones vía correo, BBS [Bulletin Board System es un software para redes de ordenadores/computadoras], fotocopias y cintas de audio. La separación física nunca puede ser satisfactoriamente suplida por la electrónica, sino únicamente por la convivencia, por la vida compartida en el sentido físico más literal. Quienes se encuentran físicamente divididos son los que también se encuentran conquistados y controlados. Los verdaderos deseos —eróticos, gustativos, olfativos, musicales, estéticos, psíquicos y espirituales— son los que más se logran satisfacer en un contexto de libertad de uno mismo y de los demás en una proximidad física y en el apoyo mutuo. Todo lo demás es a lo sumo como una representación. Toda revuelta contra la Civilización puede ser vista (al menos desde un punto de vista) como un intento de recrear la intimidad autónoma del grupo, la libre asociación de individuos.

La soledad morbosa no es mejor que el consenso manipulado del Nuevo Orden Mundial, de hecho ambas no son sino distintas caras de la misma moneda, como los sin techo y el alquiler: el falso individualismo versus el falso colectivismo. De cara a esta ilusoria dicotomía nosotros continuaremos propagando la Soberanía del Individuo, pero al mismo tiempo proclamaremos que nuestra primera investigación de la década y la más urgente debe incumbir a la naturaleza de la asociación.

Así pues, anunciamos nuestra intención de resucitar y mezclar la Pantarquía Universal y el Falansterio Norteamericano, las manifestaciones locales (en la zona de Nueva York) de los sistemas de Andrews y de Fourier. La nueva Pantarquía Universal y el nuevo Falansterio Norteamericano (UP/NAP) será primero una sociedad de evaluación y de investigación (¡más excéntricos al viejo estilo del siglo XIX para venerar e imitar!), pero también, y quizás y más importante, el hecho de que puede convertirse en un núcleo de asociación. Planeamos hacer excursiones a los lugares originales de Modern Times y del Falansterio; pretendemos resucitar la tradición fourierista de los banquetes; pensamos construir una capilla en honor a Fourier y al Pantarca; ¡puede que incluso lleguemos lo suficientemente lejos como para crear otro boletín de noticias!

Y quizás nuestra investigación lleve realmente hacia experimentos más lejanos en el futuro sobre la creación de zonas temporalmente autónomas, tiempo y espacios libres excavados en las murallas de Babilonia —autonomía creativa y camaradería en las zonas prohibidas donde el poder habrá desaparecido— y, ¿quién sabe?, Puede que incluso en nuestras vidas…

«¿Un excéntrico? Sí, soy un excéntrico: ¡un pequeño mecanismo que causa revoluciones!»
E. F. Schumacher

¡Larga vida a la Soberanía del Individuo! ¡Larga vida a la Pantarquía! ¡Larga vida a la Armonía!

Hakim Bey

Nueva York, 7 de abril (cumpleaños de Fourier) 1991 

miércoles, 30 de diciembre de 2015

TALLER DE LECTURES LLIBERTÀRIES 2016: HAKIM BEY, MURRAY BOOKCHIN, TAKIS FOTOPOULOS, TIQQUN / EL COMITÉ INVISIBLE I COLIN WARD


Benvolguts i benvolgudes, us recordem que aquest 2016 teniu la possibilitat de participar en el 
Taller de lectures llibertàries, 
 seguint la línia d'anteriors cicles com 

La inscripció és gratuita
(i ens agradaria que us inscriviu 
per així fer-vos arribar textos 
dels pensadors proposats)

gtterrassacultura@gmail.com


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 Taller de lectures llibertàries


Dimarts 19 de gener de 2016, a les 19:00h
«Hakim Bey», a càrrec de Josep Maria Casasús

Dimarts 26 de gener de 2016, a les 19:00h
«Murray Bookchin», a càrrec d'Àlex Alfaro Blanco

Dimarts 2 de febrer de 2016, a les 19:00h
«Takis Fotopoulos», a càrrec del Grup de Reflexió per a l'Autonomia

Dimarts 9 de febrer de 2016, a les 19:00h 
«Tiqqun / El Comité Invisible», a càrrec de Josep Maria Casasús i Joan Tiqqun

Dimarts 16 de febrer de 2016, a les 19:00h
«Colin Ward», a càrrec de Jordi Martí Font


Amics de les Arts i Joventuts Musicals
Carrer de Sant Pere, 46, primera planta - Terrassa


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Hakim Bey és el pseudònim de Peter Lamborn Wilson (Nova York, 1945), un escriptor, assagista i poeta nord-americà que es descriu a si mateix com "anarquista ontològic" i místic sufí. A la fi dels anys 60 visita el Marroc, l'Índia i Iran, on va viure fins a 1979. Hakim Bey ha estudiat el comportament de societats secretes xineses, els hackers i els pirates utopistes, i els costums i els teatres rituals dels xamans, la música "màgica" dels pobles primitius, l'art i l'economia del paleolític. 

Es va fer famós el 1990 amb la seva obra Zona temporalment autònoma. Se l'associa amb el situacionisme i les tendències anarquistes de post-esquerra i anarcoindividualistes, tot i que també se sap que té molta simpatia cap a la Industrial Workers of the World (organització sindicalista revolucionària).

Els textos de Hakim Bey es caracteritzen per tractar de reactualitzar formes i conceptes de realitats socials de diversos llocs del globus en els quals s'expressa una lògica llibertària de relacions humanes. Així mateix, són constants les referències a idees religioses no tradicionals que expressen sentits d'autorealització en formes llibertàries. 

L'anarquisme ontològic és una forma d'encarar la realitat on no es necessiten teories que tanquin en si mateixes, sinó accions que tendeixen a despullar l'home de preconceptes moderns. És un desafiament obert a la societat actual, on el Jo és posat a prova, per veure si és capaç de qüestionar certs comportaments i pensaments que es manifesten mecànicament i que cal rebutjar com totes les convencions de tota societat organitzada entorn a il·lusions.

Murray Bookchin (Nova York, 1921 - Burlington, EUA, 2006). Historiador, professor universitari, investigador, ideòleg i activista ecologista nord-americà, fundador de l'ecologia social (ecoanarquisme) i un dels pioners del moviment ecologista. Va ser  autor d'una extensa col·lecció de llibres sobre història, política, filosofia, assumptes urbanístics i ecologia. Ideològicament Bookchin va evolucionar des d'un marxisme tradicional cap al socialisme llibertari, en la tradició anarquista de Kropotkin.

La seva integració de les tradicions descentralitzadores, no jeràrquiques i populars, amb l'ecologia, des de la perspectiva filosòfica llibertària, en els anys 50 i 60 del segle XX, massa innovadora en aquells temps, ha penetrat posteriorment en la consciència dels nostres temps. 

Una de les seves propostes més recents va ser el que va anomenar municipalisme llibertari, basada en la recuperació de les assemblees populars i la democràcia directa a nivell municipal, de veïnatge i de barri. Per evitar que això conduís  a les ciutats  a una mena de provincianisme, va proposar un confederalisme cívic i, també, una economia municipalitzada, per oposició al sistema capitalista i a l'economia estatitzada marxista.

Takis Fotopoulos (Illa de Quios, Grècia, 1940). És un filòsof polític, economista i activista social; fundador del projecte i el moviment per a una "democràcia inclusiva", que representa una síntesi de la democràcia clàssica i el socialisme llibertari juntament amb les corrent radicals en els nous moviments socials (ecologistes, feministes etc.). 

El punt de partida del treball de Fotopoulos és que el món s'enfronta a una crisi multidimensional (econòmica, ecològica, social, cultural i política), causada per la concentració de poder en mans de diverses elits, com a resultat de l'establiment, des de fa dos segles, del sistema de l'economia de mercat, la "democràcia" representativa i les formes relacionades d'estructures jeràrquiques. Caldrà crear doncs la creació les condicions per a la distribució igualitària del poder entre tota la ciutadania. Fotopoulos proposa estratègies que impliquen la creació d'estructures econòmiques, polítiques i socials que assegurin la democràcia directa, la democràcia econòmica, la democràcia ecològica i la democràcia en l'àmbit social. 

Tiqqun és el nom d'una publicació francesa sobre filosofia, fundada el 1991 amb la finalitat de "recrear les condicions d'una altra comunitat". La posició de Tiqqun es concretava en una doble secessió: en primer lloc, secessió del procés d'explotació social (el món de la mercaderia autoritària o imperi); i després, secessió de tota l'esterilitat que es deriva d'una simple oposició a l'imperi, fins i tot de l'extra-parlamentària, secessió doncs de l'esquerra. 

El Comitè Invisible és una tendència relacionada amb els anònims redactors de Tiqqun i seguida per una constel·lació difusa de grups, xarxes i persones que han triat una posició subversiva basada en la formació de comunes, o grups d'afinitat, en una xarxa de treball secreta que construirà les seves forces fora de la política convencional, i actuarà en moments de crisi política, social o ambiental per impulsar una revolució anticapitalista. La insurrecció imaginada pel Comitè Invisible girarà al voltant de "l'apropiació local del poder per la gent, el bloqueig físic de l'economia i l'anulació de les forces repressives".

Colin Ward (Regne Unit, 1924-2010). Entre 1961-1970, Colin Ward va editar Anarchy, segurament la revista teòrica anarquista més interessant de les publicades al Regne Unit. A través de la revista, Colin va madurar les idees que culminarien en el seu llibre Anarchy in action (1973). "Anarquia", per a Colin Ward, és simplement qualsevol espai social en què les tècniques de mutualitat i solidaritat predominen, qualsevol espai social en el qual la gent entra (i surt) lliurement i on es relacionen com a iguals per fer alguna cosa creativa, resoldre un problema, satisfer una necessitat o només gaudir de la creativitat en si mateixa.

Ward va defensar la teoria de l'ordre espontani, segons la qual, donada una necessitat comú, un conjunt de persones desenvoluparà, per assaig i error, per improvisació i experimentació, un ordre a partir d'una situació concreta, ordre que resultarà més durador i més proper a les seves necessitats que el que pugui proposar qualsevol autoritat externa. 





martes, 29 de diciembre de 2015

HAKIM BEY: «ANARQUÍA POSANARQUISMO / POST-ANARCHISM ANARCHY»




ANARQUÍA POSANARQUISMO

La Asociación de la Anarquía Ontológica se reúne en cónclave, turbantes negros y túnicas brillantes, tumbados sobre alfombras de Shiraz, sorbiendo café amargo, fumando de largos chibouks y sibsi.

Pregunta: ¿Cuál es nuestra posición respecto a todos los recientes abandonos y deserciones del anarquismo (especialmente en tierras de California): ¿Condenar o condonar? ¿Purgarlos o ensalzarlos como vanguardia? ¿Considerarlos élite gnóstica… o traidores?

De hecho, sentimos mucha simpatía por estos desertores y por sus diversas críticas del anarquismo. Como Simbad con el   horrible Viejo del Mar, el anarquismo se tambalea con el cadáver de un mártir mágicamente enganchado sobre sus hombros; hechizado por el legado del fracaso y el masoquismo revolucionarios: agua estancada de la historia perdida.

Entre el pasado trágico y el futuro imposible, al anarquismo parece faltarle un presente; como temeroso de preguntarse a sí mismo, aquí y ahora, ¿Cuáles son mis verdaderos deseos? ¿Y qué puedo hacer antes de que sea demasiado tarde?…

Sí, imagínate a ti mismo cara a cara con un brujo que te mira hostil y pregunta: «¿Cuál es tu verdadero deseo?» ¿Vacilas, balbuceas, te refugias en tópicos ideológicos? ¿Posees tanto imaginación como voluntad, eres capaz de soñar y atreverte, o eres el pariente de una fantasía impotente?

Mírate en el espejo e inténtalo… (ya que una de tus máscaras es la cara de un brujo)…

El movimiento anarquista apenas acoge hoy en día a ningún negro, gitano, nativo americano o niño… a pesar de que incluso en teoría son grupos tan genuinamente oprimidos los que han de beneficiarse al máximo de cualquier revuelta antiautoritaria. ¿No será que el anarquismo no ofrece programas concretos con los que los verdaderamente desposeídos puedan realizar (o al menos luchar de una manera realista para realizar) sus verdaderos deseos y necesidades?

Si es así, entonces este fracaso no sólo explicaría la falta de atractivo que el anarquismo tiene para los pobres y los marginados, sino también el desafecto y las deserciones de entre sus propias filas. Las manifestaciones, piquetes y reimpresiones de los clásicos del siglo XIX no contribuyen a una conspiración vital y atrevida para autoliberación. Si el movimiento ha de crecer en vez de encogerse, habrá que tirar por la borda un montón de madera muerta y abrazar unas cuantas ideas arriesgadas.

El potencial existe. En cualquier momento, un gran número de individuos se va a dar cuenta de que les están forzando a tragar una carretada de aburrida mierda histérica y reaccionaria con saborizante artificial. Vastos coros de gruñidos, gemidos, vómitos y nauseas… las turbas iracundas deambulan por los supermercados, destrozando y saqueando… La Bandera Negra podría servir de foco a la indignación y canalizarla hacia una sublevación de la imaginación. Podríamos recoger la lucha donde la dejaron el situacionismo en el 68 y los autonomosa en los setenta, y llevarla a su siguiente fase. La revuelta podría darse en nuestros tiempos; y en el proceso, muchos de nuestros verdaderos deseos podrían verse realizados, bien sólo sea por una temporada, una breve utopía pirata, una zona libre plegada en el viejo continuum del espacio-tiempo.

Si la AAO retiene su afiliación con el movimiento, no sólo lo hace a cuenta de una predilección romántica por las causas perdidas; o no del todo, al menos. De todos los sistemas políticos, el anarquismo (a pesar de todos sus defectos, y precisamente porque no es ni político ni sistema) se aproxima más a nuestra concepción de la realidad, de la ontología, de la naturaleza del ser. Y en cuanto a los desertores… estamos de acuerdo con sus críticas, pero también advertimos que no parecen ofrecer nuevas alternativas potentes. Así es que de momento preferimos concentrarnos en transformar el anarquismo desde dentro.

Aquí está nuestro programa, camaradas:
  1. Trabaja en la conciencia de que el racismo psíquico ha reemplazado a la discriminación abierta como uno de los aspectos más repugnantes de nuestra sociedad. Participa de manera imaginativa en otras culturas, especialmente en aquellas con las que convivimos.
  2. Abandona toda pureza ideológica. Abraza el anarquismo de «tipo 3» (por usar el término al uso de Bob Black): ni colectivista ni individualista. Limpia el templo de vanos ídolos, desembarázate del Viejo Horrible, de las reliquias y de los martirologios.
  3. El movimiento antitrabajo o Trabajo Cero es extremadamente importante, incluyendo un ataque radical y quizás violento contra la educación y la servidumbre de los niños.
  4. Desarrolla una trama nacional de samizdat, sustituye las tácticas caducas de publicaciones/propaganda. Utiliza la pornografía y el entretenimiento popular como vehículos de una reeducación radical.
  5. En música la hegemonía del compás 2/4 y del 4/4 ha de ser derrocada. Necesitamos una nueva música, totalmente disparatada pero afirmadora de la vida, potente pero rítmicamente sutil, y la necesitamos ya.
  6. El anarquismo tiene que destetarse del materialismo evangélico y del banal cientifismo bidimensional del siglo XIX. «Los estados más elevados de conciencia» no son meros fantasmas inventados por sacerdotes malvados. El oriente, lo oculto, las culturas tribales poseen técnicas que pueden ser asimiladas de manera verdaderamente anarquista. Sin «los estados más elevados de conciencia», el anarquismo se consume y seca en una forma de mezquindad, en un quejoso lamento. Necesitamos un tipo práctico de anarquismo místico, exento de toda la mierda y el relumbrón new age, e inexorablemente herético y anticlerical; ávido de todas las nuevas tecnologías de conciencia y metanoia; una democratización del chamanismo, ebria y serena.
  7. La sexualidad está bajo asalto, obviamente desde la derecha, más sutilmente desde la pseudovanguardia de «la postsexualidad», e incluso aún mas sutilmente desde su recuperación espectacular en los media y la publicidad. Es el momento adecuado para un avance más amplio en la conciencia SexPol, una reafirmación explosiva del eros polimorfo (incluso y especialmente frente a la plaga y la penumbra) una glorificación literal de los sentidos, una doctrina del gozo. Abandona toda vergüenza y todo odio por el mundo.
  8. Ensaya nuevas tácticas para reemplazar el caduco equipaje de la izquierda. Enfatiza los beneficios prácticos, materiales y personales de la creación de tramas radicales. Los tiempos no se muestran propicios para la violencia o la combatividad, pero con toda seguridad un poco de sabotaje y de disrupción imaginativa nunca están fuera de lugar. Trama y conspira, no despotriques y te lamentes. El mundo del arte en particular se merece una buena dosis de «terrorismo poético».
  9. La desespacialización de la sociedad postindustrial facilita ciertas ventajas (por ejemplo, la creación de tramas digitales), pero puede también manifestarse como una forma de opresión (falta de hogar, desarrollismo, despersonalización de la arquitectura, devastación de la naturaleza, etc.) Las comunas de los sesenta intentaron dar un rodeo a estas fuerzas, pero fracasaron. La cuestión de la tierra se niega a desaparecer. ¿Cómo podemos separar el concepto de espacio de los mecanismos de control? Los gángsters territoriales, las Naciones Estado, han metido mano al mapa entero. ¿Quién habrá de inventarnos una cartografía de la autonomía, quien puede dibujar un mapa que incluya nuestros deseos?


El anarquismo implica en última instancia anarquía: y la anarquía es Caos. El Caos es el principio de la creación continua… y el Caos nunca murió.

Sesión plenaria de la AAO, marzo del 87, NYC


Post-Anarchism Anarchy

The Association for Ontological Anarchy gathers in conclave, black turbans & shimmering robes, sprawled on shirazi carpets sipping bitter coffee, smoking long chibouk & sibsi. Question: What’s our position on all these recent defections & desertions from anarchism (esp. in California-Land): condemn or condone? Purge them or hail them as advance-guard? Gnostic elite... or traitors?

Actually, we have a lot of sympathy for the deserters & their various critiques of anarchism. Like Sinbad & the Horrible Old Man, anarchism staggers around with the corpse of a Martyr magically stuck to its shoulders — haunted by the legacy of failure & revolutionary masochism — stagnant backwater of lost history.

Between tragic Past & impossible Future, anarchism seems to lack a Present — as if afraid to ask itself, here & now, what are my true desires? — & what can I do before it’s too late ?... Yes, imagine yourself confronted by a sorcerer who stares you down balefully & demands, “What is your True Desire?” Do you hem & haw, stammer, take refuge in ideological platitudes? Do you possess both Imagination & Will, can you both dream & dare — or are you the dupe of an impotent fantasy?

Look in the mirror & try it...(for one of your masks is the face of a sorcerer)...

The anarchist “movement” today contains virtually no Blacks, Hispanics, Native Americans or children... even tho in theory such genuinely oppressed groups stand to gain the most from any anti-authoritarian revolt. Might it be that anarchism offers no concrete program whereby the truly deprived might fulfill (or at least struggle realistically to fulfill) real needs & desires?

If so, then this failure would explain not only anarchism’s lack of appeal to the poor & marginal, but also the disaffection & desertions from within its own ranks. Demos, picket-lines & reprints of 19th century classics don’t add up to a vital, daring conspiracy of self-liberation. If the movement is to grow rather than shrink, a lot of deadwood will have to be jettisoned & some risky ideas embraced.

The potential exists. Any day now, vast numbers of americans are going to realize they’re being force-fed a load of reactionary boring hysterical artificially-flavored crap. Vast chorus of groans, puking & retching... angry mobs roam the malls, smashing & looting... etc., etc. The Black Banner could provide a focus for the outrage & channel it into an insurrection of the Imagination. We could pick up the struggle where it was dropped by Situationism in ’68 & Autonomia in the seventies, & carry it to the next stage. We could have revolt in our times — & in the process, we could realize many of our True Desires, even if only for a season, a brief Pirate Utopia, a warped free-zone in the old Space/Time continuum.

If the A.O.A. retains its affiliation with the “movement,” we do so not merely out of a romantic predilection for lost causes — or not entirely. Of all “political systems,” anarchism (despite its flaws, & precisely because it is neither political nor a system) comes closest to our understanding of reality, ontology, the nature of being. As for the deserters... we agree with their critiques, but note that they seem to offer no new powerful alternatives. So for the time being we prefer to concentrate on changing anarchism from within.

Here’s our program, comrades:
  1. Work on the realization that psychic racism has replaced overt discrimination as one of the most disgusting aspects of our society. Imaginative participation in other cultures, esp. those we live with.
  2. Abandon all ideological purity. Embrace “Type-3” anarchism (to use Bob Black’s pro-tem slogan): neither collectivist nor individualist. Cleanse the temple of vain idols, get rid of the Horrible Old Men, the relics & martyrologies.
  3. Anti-work or “Zerowork” movement extremely important, including a radical & perhaps violent attack on Education & the serfdom of children.
  4. Develop american samizdat network, replace outdated publishing/propaganda tactics. Pornography & popular entertainment as vehicles for radical re-education.
  5. In music the hegemony of the 2/4 & 4/4 beat must be overthrown. We need a new music, totally insane but life-affirming, rhythmically subtle yet powerful, & we need it now.
  6. Anarchism must wean itself away from evangelical materialism & banal 2-dimensional 19th century scientism. “Higher states of consciousness” are not mere spooks invented by evil priests. The orient, the occult, the tribal cultures possess techniques which can be “appropriated” in true anarchist fashion. Without “higher states of consciousness,” anarchism ends & dries itself up into a form of misery, a whining complaint. We need a practical kind of “mystical anarchism,” devoid of all New Age shit-&-shinola, & inexorably heretical & anti-clerical; avid for all new technologies of consciousness & metanoia — a democratization of shamanism, intoxicated & serene.
  7. Sexuality is under assault, obviously from the Right, more subtly from the avant-pseud “post-sexuality” movement, & even more subtly by Spectacular Recuperation in media & advertising. Time for a major step forward in SexPol awareness, an explosive reaffirmation of the polymorphic eros — (even & especially in the face of plague & gloom) — a literal glorification of the senses, a doctrine of delight. Abandon all world-hatred & shame.
  8. Experiment with new tactics to replace the outdated baggage of Leftism. Emphasize practical, material & personal benefits of radical networking. The times do not appear propitious for violence or militancy, but surely a bit of sabotage & imaginative disruption is never out of place. Plot & conspire, don’t bitch & moan. The Art World in particular deserves a dose of “Poetic Terrorism.”
  9. The despatialization of post-Industrial society provides some benefits (e. g. computer networking) but can also manifest as a form of oppression (homelessness, gentrification, architectural depersonalization, the erasure of Nature, etc.) The communes of the sixties tried to circumvent these forces but failed. The question of land refuses to go away. How can we separate the concept of space from the mechanisms of control? The territorial gangsters, the Nation/States, have hogged the entire map. Who can invent for us a cartography of autonomy, who can draw a map that includes our desires?


Anarchism ultimately implies anarchy — & anarchy is chaos. Chaos is the principle of continual creation...& Chaos never died.

— A.O.A. Plenary Session, March ’87, NYC