Si hay algo innegable de los
procesos de transformación social en Latinoamérica es la inclusión de sectores
sociales históricamente excluidos. Aunque lo quieran vestir de populismo, hasta
la prensa conservadora tiene que reconocerlo. Es difícil revertir siglos de
historia colonial e imperialista, pero algunos países como Bolivia, Ecuador o
Venezuela han resuelto —están resolviendo— sus encrucijadas de forma
particular, pero también cuentan con un elemento en común: el protagonismo de
las mujeres.
Y lo debemos destacar en
estos días en que la revolución bolivariana pierde a Hugo Chávez. Hay personas
que resumen ideas, sintetizan programas, representan proyectos y esperanzas.
Aunque evidentemente una única persona no puede ejemplificarlo todo, Hugo Chávez
será recordado como el gran revolucionario que era, referencia mundial de que
sí existen alternativas al régimen capitalista y patriarcal. Un proyecto
alternativo tal y como él se definió: «socialista y feminista».
