El empresario y economista José Ángel Sánchez Asiain analiza en la obra La financiación de la guerra civil española, ganadora del Premio Nacional de Historia de España, el sistema financiero del gobierno republicano y del ejército de Franco durante la contienda bélica, así como sus principales financiadores.
Antes incluso de comenzar la descripción del sistema financiero de la República española y del ejército de Franco, señalado en la obra como Gobierno de Burgos, José Ángel Sánchez Asiain, autor de la obra La financiación de la guerra civil española, ganadora del Premio Nacional de Historia de España, hace la siguiente reflexión: la Guerra Civil la pagaron los ahorros y el sufrimiento de los ciudadanos del Estado español. «La República pagó el coste del la Guerra Civil con cargo al ahorro que los españoles habían acumulado en el pasado, y el Gobierno de Burgos lo financió con el ahorro futuro. Con lo que los españoles se iban a ver obligados a dejar de consumir en los años sucesivos para satisfacer esa deuda de guerra», escribe el autor.
A partir de ahí, la obra realiza un análisis pormenorizado de las
ayudas financieras que recibió cada uno de los contendientes, el sistema
financiero de los dos territorios, el comportamiento de la banca y las cajas de
ahorro, la financiación exterior, y los diferentes sistemas de captación de
fondos de ambos bandos en sus respectivas sociedades. El presente artículo,
dada la extensión del análisis de la obra de Sánchez Asiain, se limita a
recoger los nombres, entidades financieros o países que prestaron dinero
al Gobierno republicano o a los sublevados, sin entrar en los métodos de recaudación
en el interior mediante suscripciones e incautaciones o responsabilidades
políticas por daños de guerra.
Una de las principales conclusiones que se pueden obtener de la
detenida lectura de la obra en los mencionados aspectos es que, por una parte,
prácticamente nadie, salvo la URSS y de una manera muy discreta Francia,
comerció con la República española ya sea por miedo al comunismo o a sus
aliados nazi-fascistas. Y, por otro lado, que el golpe de Estado que provocó la
Guerra Civil y que tuvo su única justificación en la consigna de «salvar
España» estuvo financiado prácticamente en su integridad por capital
extranjero que impuso altos intereses. Curiosa manera de salvaguardar los
intereses de España.
Una de las principales conclusiones que se pueden obtener de la detenida lectura de la obra en los mencionados aspectos es que, por una parte, prácticamente nadie, salvo la URSS y de una manera muy discreta Francia, comerció con la República española ya sea por miedo al comunismo o a sus aliados nazi-fascistas. Y, por otro lado, que el golpe de Estado que provocó la Guerra Civil y que tuvo su única justificación en la consigna de «salvar España» estuvo financiado prácticamente en su integridad por capital extranjero que impuso altos intereses. Curiosa manera de salvaguardar los intereses de España.