jueves, 23 de enero de 2014

«LA CURVA DE LAFFER»





Habrán oído hablar, tal vez, de la chica de la curva. Se trata de una joven misteriosa que algunos conductores nocturnos dicen haber visto en la cuneta, haciendo señales antes de una curva con peligro. Se deduce que la chica de la curva es alguien que murió en un accidente registrado en ese tramo de la carretera, y que vuelve del más allá para advertir a los vivos. 

Pues bien, la teoría conocida como curva de Laffer se parece bastante a la chica de la curva: en ambos casos se trata de historias interesantes y completamente ajenas a la realidad.

Hay una diferencia, sin embargo. La chica de la curva no hace daño a nadie. La curva de Laffer, en cambio, puede causar desastres en las cuentas públicas de cualquier país. Esta es una de las ideas que han contribuido a que, durante las últimas décadas, se hayan acentuado las diferencias de renta entre más ricos y las clases medias y bajas.

miércoles, 8 de enero de 2014

CIENCIA Y CIVILIZACIÓN



En época de necesidad económica como la que experimentamos actualmente en todos los países, es cuando uno puede darse cuenta claramente del vigor de la fuerza moral que vive un pueblo. Esperemos que un historiador que pronuncie juicios en el futuro, pueda decir que la libertad y el honor se salvaron gracias a las naciones de Occidente que, en épocas difíciles, se opusieron rotundamente al odio y a la opresión; y que fue Europa Occidental la que defendió con éxito la libertad individual que nos ha proporcionado todos los avances en el conocimiento: esa libertad sin la cual la vida de un hombre no tiene valor. 

No es mi intención actuar como juez de una nación que por muchos años he considerado como la mía; por otro lado es una pérdida de tiempo juzgar en una época en que sólo los hechos cuentan. 

Hoy la cuestión que nos interesa a nosotros es la siguiente: ¿cómo podemos salvar a la humanidad y todas sus adquisiciones espirituales que hemos heredado? ¿Cómo podemos salvar a Europa de un nuevo desastre? 

lunes, 16 de diciembre de 2013

¿ABOLIR EL DINERO EN EFECTIVO? ¿ESTATALIZAR TODOS LOS BANCOS?

No sólo se hunden los barcos...


Las élites comienzan a pensar en medidas radicales ante la amenaza de un estancamiento permanente de la economía capitalista mundial.    
Wolfgang Münchau

Sobre la economía mundial se cierne la amenaza de un estancamiento de 30 años: eso profetiza ahora nada menos que el economista por antonomasia del establishment, Larry Summers. Para escapar de esa trampa, sólo valdrían soluciones muy radicales. Por ejemplo: el final del dinero en efectivo o la estatización de todos los bancos.

¿Se cierne sobre la economía mundial la amenaza de un estancamiento de varias décadas de duración? El antiguo ministro de finanzas norteamericano Larry Summers ha lanzado el debate durante una Conferencia reciente celebrada por el Fondo Monetario Internacional. Su argumento: la economía mundial padece de un exceso de ahorro en relación con las inversiones. Ahorro e inversión deben andar matemáticamente en equilibrio; no en un país, sino en la suma de todos los países. El interés es el precio que permite acompasar ahorro e inversión. Summers planteó la cuestión de si, entretanto, el interés no se ha vuelto negativo.

A ese tipo de interés se lo conoce como interés real. Un interés real negativo significa que el sector privado, incluso en las condiciones más favorables, muestra poco interés en la inversión.

La hipótesis de Summers es plausible

Podemos apreciarlo en el caso de Alemania, en donde las tasas de inversión han caído visiblemente en los últimos años. Si Summers lleva razón, la economía estaría permanentemente estancada. En sociedades con salario mínimo ese pronóstico implica un elevado desempleo permanente. La alternativa de una plena flexibilización de los salarios tampoco podría resolver el problema, sino que muy posiblemente lo agravaría. Porque, entonces, no sólo se estancarían las inversiones, sino también el consumo.

Conforme al modo en que nuestra economía está organizada, el pronóstico de Summers dibuja un escenario de decadencia mundial. Nuestro sistema económico podría verse abocado a 30 años de estancamiento. Nuestro sistema de pensiones se desplomaría. Ni siquiera serviría retrasar la edad de jubilación a los 75 años. Que el euro se desintegrara como consecuencia de eso, sería el menor de los daños colaterales.

A mí me resulta cuando menos plausible la hipótesis de Summers de un “estancamiento secular”. No sólo resulta teóricamente concebible, sino que Japón ofrece ya un instructivo ejemplo práctico.

¿Qué hacer, entonces?

Para enfrentarse a esta situación, se pueden hacer tres cosas, y desgraciadamente, no mucho más:

- Se podría abolir el dinero en efectivo. Eso permitiría a los Bancos Centrales rebajar los tipos de interés por debajo de cero, porque la gente ya no podría guardar en casa el dinero en efectivo. Con un tipo de interés del -5% se resolvería rápidamente el problema de un ahorro estructuralmente excesivo. Las gentes tendrían que gastar su dinero en lo que fuera.

- Se podría también estatalizar todo el sector financiero y rebajar los intereses del crédito a la inversión, situándolos por debajo del tipo de interés de los mercados.

- Puesto que lo que tenemos es una carencia de inversiones en relación con el ahorro, también, y por último, el Estado podría intervenir consiguiendo empréstitos monetarios baratos e invirtiendo masivamente. 

Estas tres medidas son radicales en comparación con los modos con que gestiona hoy la economía.

- A mí me parece que la medida económicamente más sencilla sería la abolición del dinero en efectivo. Pero no se ve cómo podría ponerse políticamente por obra: seguro que nadie ganaría unas elecciones con esa propuesta.

- La estatalización de todo el sistema financiero sería la propuesta políticamente más atractiva, al menos en Alemania. Pero precisaría de coordinación internacional; no sirve de nada que un país se lance solo por esta senda. A la vista de las dificultades que ya tienen nuestros políticos con la realización de la unión bancaria europea, se pueden augurar las situaciones más divertidas con la propuesta de estatización de todos los bancos…

- La tercera receta sería la respuesta propia de una economía de mercado, lo que resulta por lo pronto asombroso, habida cuenta de que de lo que estamos hablando aquí es, a fin de cuentas, de inversiones públicas masivas. Se trataría, empero, de medidas de economía de mercado, puesto que buscarían regular demanda (inversiones) y oferta (ahorros) a través del mecanismo de precios (interés real).  Mediante inversiones públicas y la correspondiente mayor demanda de capital se buscaría situar otra vez el interés real en zona positiva.

Wolfgang Münchau 
Coeditor del Financial Times (Londres)
y columnista estrella del Spiegel (Hamburgo).

domingo, 17 de noviembre de 2013

ALGUNAS NOTAS SOBRE LA HUELGA DE LIMPIEZA


Aunque los trabajadores de la limpieza de Madrid han ratificado en asamblea el acuerdo al que llegaron anoche sus representantes sindicales con la patronal, la huelga, en realidad no habrá concluido. En torno a ella se va a montar una gran campaña de propaganda. La derecha va a intentar crear el espejismo de que la huelga ha fracasado, y ciertos sectores de una izquierda falsamente radical que busca permanentemente mantener la tensión, siempre que los que expongan sus puestos de trabajo y sus salarios sean otros, también intentarán presentarla como una traición de los sindicatos a los trabajadores.

Ana Botella, derrotada por los huelguistas

La huelga de barrenderos de Madrid ha sido un hito muy importante. La agresión de la que iban a ser víctimas estos 6.000 trabajadores estaba plenamente amparada por la ley. Las empresas no tenían obligación de negociar nada con ellos, y simplemente, podían haber esperado al lunes para empezar a despedir a 1.134 trabajadores y bajar el salario al resto hasta un 43 por ciento. Es decir, los trabajadores —los barrenderos de Madrid y el resto— están inermes contra las decisiones de sus patronos, les afecten o no, y esto es así como consecuencia de de una serie de reformas laborales que tienen su guinda en la última realizada por el gobierno actual, y cuyo objetivo es eliminar todas las garantías que amparaban a los trabajadores frente a decisiones unilaterales y lesivas de los patronos, así como restar poder a la negociación colectiva y colocar el poder efectivo en el ámbito laboral del lado de la patronal, sin equilibrio alguno.

domingo, 10 de noviembre de 2013

¿QUIÉN FINANCIÓ LA GUERRA CIVIL?


El empresario y economista José Ángel Sánchez Asiain analiza en la obra La financiación de la guerra civil española, ganadora del Premio Nacional de Historia de España, el sistema financiero del gobierno republicano y del ejército de Franco durante la contienda bélica, así como sus principales financiadores.


Antes incluso de comenzar la descripción del sistema financiero de la República española y del ejército de Franco, señalado en la obra como Gobierno de Burgos, José Ángel Sánchez Asiain, autor de la obra La financiación de la guerra civil española, ganadora del Premio Nacional de Historia de España, hace la siguiente reflexión: la Guerra Civil la pagaron los ahorros y el sufrimiento de los ciudadanos del Estado español. «La República pagó el coste del la Guerra Civil con cargo al ahorro que los españoles habían acumulado en el pasado, y el Gobierno de Burgos lo financió con el ahorro futuro. Con lo que los españoles se iban a ver obligados a dejar de consumir en los años sucesivos para satisfacer esa deuda de guerra», escribe el autor. 


A partir de ahí, la obra realiza un análisis pormenorizado de las ayudas financieras que recibió cada uno de los contendientes, el sistema financiero de los dos territorios, el comportamiento de la banca y las cajas de ahorro, la financiación exterior, y los diferentes sistemas de captación de fondos de ambos bandos en sus respectivas sociedades. El presente artículo, dada la extensión del análisis de la obra de Sánchez Asiain, se limita a recoger los nombres, entidades financieros o países que  prestaron dinero al Gobierno republicano o a los sublevados, sin entrar en los métodos de recaudación en el interior mediante suscripciones e incautaciones o responsabilidades políticas por daños de guerra. 

Una de las principales conclusiones que se pueden obtener de la detenida lectura de la obra en los mencionados aspectos es que, por una parte, prácticamente nadie, salvo la URSS y de una manera muy discreta Francia, comerció con la República española ya sea por miedo al comunismo o a sus aliados nazi-fascistas. Y, por otro lado, que el golpe de Estado que provocó la Guerra Civil y que tuvo su única justificación en la consigna de «salvar España» estuvo financiado prácticamente en su integridad por capital extranjero que impuso altos intereses. Curiosa manera de salvaguardar los intereses de España.