viernes, 10 de mayo de 2013

DEL TERROR Y LA VIOLENCIA






«El corazón que desprecia cualquier movimiento
raramente es agitado por sobresaltos.
Así suena a veces en el silencio
de los campos un disparo de fusil.»

E. Móntale

Hay temas que se escapan a la reflexión nada más planteados, temas refractarios al argumento o al análisis, buenos únicamente para el dictamen valorativo de conminatoria aprobación o rechazo; cuando finalmente la razón se arriesga a penetrar en ellos, lo hace abrumada de cautelas, atenta exclusivamente al distingo y la casuística, incapaz de ir realmente al fondo mismo del asunto o de tratar de iluminar ni siquiera negativamente lo que allí se oculta tras la niebla de espantos ancestrales. Este es el caso del tema de la violencia y el terrorismo como armas políticas o, mejor dicho, como armas revolucionarias. Esta precisión es importante, pues ya sabemos que, invirtiendo en buena dialéctica la frase de Clausewitz, la política es la continuación de la guerra por otros medios; es decir, que la política lleva la violencia y el terror inscritos en su proyecto mismo, aunque la discusión sobre cuáles pueden ser esos «otros medios» adecuados hace nacer en ella diversas escuelas, es decir, diversos partidos. En cambio, el proyecto revolucionario consiste precisamente en acabar con la guerra entre los hombres; es decir, en suprimir la necesidad de la violencia y el terror como fundamentos de la sociedad: por eso la revolución no es el desenlace de ninguna política, sino la refutación de todas las distintas modalidades o partidos de ésta. Para el político, pues, la violencia y el terror no plantean ningún problema teórico en sí, ya que acepta su necesidad como base del Estado que trata de conquistar, y sólo pueden ser materias a discutir a nivel táctico: cómo utilizarlas oculta o paladinamente, cómo tamizarlas, restringirlas o acentuarlas llegado el caso, etc. La posición del revolucionario es mucho más compleja porque, por un lado, su misma decisión revolucionaria ha sentenciado contra la necesidad y, por supuesto, contra la oportunidad de la violencia y el terror —es decir, se ha pronunciado contra el Estado— pero, por otro, sigue conservando cierta violencia y cierto terror como posible y conflictivo camino hacia la abolición de la violencia y el terror. Esta contradicción lleva al revolucionario a vivir y padecer radicalmente todas las dificultades especulativas que el tema comporta, en un desgarramiento que compromete por igual su teoría y su práctica o, mejor, ante todo, la artificiosa distinción entre ambas. Al decidirme a colaborar en esta colección de estudios sobre Bakunin y Marx, me ha parecido adecuado intentar contribuir, no a resolver, lo que está con mucho fuera de mi alcance, sino a plantear más atinadamente este nuclear foco infeccioso que compromete por igual a ambos revolucionarios. Además, puesto que las simpatías del yo más cercano a mí yo son mayormente libertarias y dado que terrorismo y violencia están íntimamente ligadas a lo más denostado del movimiento ácrata, he pensado que reflexionar sobre este tema puede ser la más válida contribución que un amigo de la teoría puede prestar al advenimiento de la anarquía, es decir, de la comunidad y de la vida.

Lo que no parece en modo alguno adecuado es trastear el tema, echándolo por el lado del comentario histórico. Comenzar ahora a preguntarse qué pensaban realmente sobre la cuestión Bakunin o Nechaev, por ejemplo, no serviría más que para esquivar de mala manera el problema. En seguida nos desviaríamos por las peculiaridades sociopolíticas de las épocas en las que cada personaje vivió y acabaríamos encharcados de pleno en ese relativismo jesuítico que señalé al comienzo como uno de los más próximos peligros que conlleva la meditación sobre estos escabrosos asuntos. Lo mejor es, pues, ir directamente a la cosa y tratar el problema tal y como nos afecta en este preciso momento y en nuestra concreta situación. De lo que los héroes del pasado o los luchadores del futuro dijeran sobre ello, sean el pasado y el futuro responsables y no nosotros.

jueves, 9 de mayo de 2013

CARTA DE HELENO SAÑA A MARÍA DOLORES DE COSPEDAL




Muy sra. mía:

Tanto por mi avanzada edad como por la vida recoleta que llevo en la ciudad alemana donde resido, no es costumbre mía dirigir cartas personales a los administradores y representantes de la res publica, sea para elogiarles o criticarles. Y si excepcionalmente no me atengo a esta norma habitual de conducta y le hago llegar las presentes líneas se debe al carácter realmente insólito de las declaraciones que ha hecho Vd. a mediados de este mes sobre la problemática de los llamados escraches.

Vd. ha calificado de puro nazismo las manifestaciones de protesta de grupos de ciudadanos que indignados por la praxis inhumana y brutal de los deshaucios y otras injusticias sociales, han organizado ante los domicilios de determinados políticos y personajes púbicos. Con ello ha cometido Vd. un doble despropósito: relativizar implícitamente los crímenes cometidos por las hordas de la SA, la SS y la Gestapo y meter en un mismo saco a quienes actuaban por motivos tan abyectos como el racismo y a quienes salen a la calle impulsados por el noble propósito de expresar su solidaridad con las víctimas de la grave injusticia social reinante en el país. Expresarse en los términos de que Vd. se ha valido significa ante todo un ultraje a los seis millones de judíos asesinados en los campos de exterminio nacionalsocialistas y a los miles y miles de antifascistas eliminados por Hitler y sus esbirros. En el caso de que no lo haya hecho ya —cosa que no creo— me permito sugerirle que peregrine Vd. a Auschwitz para que se haga in situ una idea directa y óptica de lo que fue el infierno nazi y el suplicio del holocausto. Allí aprendería Vd. a llorar por el dolor ajeno y a avergonzarse quizá de haber trazado su siniestro paralelo entre los verdugos nazis y las almas altruístas que salen en defensa de los parias privados de pan y de cobijo.

miércoles, 8 de mayo de 2013

GUIA PRÀCTICA I UTÒPICA PER AL COL·LAPSE QUE SE'NS APROPA




Que és una revolució? Ens pensàvem que ho sabíem. Hi havia una revolució quan les forces populars obtenien el poder amb la intenció de transformar d'arrel la naturalesa del sistema social, econòmic i polític del país en què succeïa la revolució, habitualment d'acord amb algun somni visionari d'una societat justa. Actualment, vivim en uns temps en el quals, si un exèrcit rebel entra i escombra una ciutat, o si una moviment de masses foragita un dictador, no sembla pas que hi hagi unes implicacions com aquelles; quan succeeixen transformacions profundes —com, per posar un exemple, l'aparició del feminisme— sembla que pren una altra forma totalment diferent. No és que els somnis revolucionaris no estiguin voltant per aquí. Però els revolucionaris moderns rarament pensen que puguin realitzar-los mitjançant algun equivalent actualitzat de la presa de la Bastilla.

En moments com aquests, val la pena mirar enrere, cap a la història que ja coneixem, i preguntar-nos: van ser veritablement les revolucions com ens pensàvem que eren? A parer meu, la persona que s'ha preguntat això de manera més efectiva ha estat el gran especialista en història del món Immanuel Wallerstein. Argumenta que durant la darrera quarta part del mil·lenni, més o menys, les revolucions han consistit sobretot en transformacions d'abast mundial del sentit comú polític.

Wallerstein remarca que ja en els temps de la Revolució Francesa, existia un mercat mundial unificat, i també s'anava instaurant un sistema polític mundial únic, dominat pels grans imperis colonials. Conseqüentment, la presa de la Bastilla de Paris podia acabar tenint efectes a Dinamarca, i fins i tot a Egipte, i efectes tan profunds com a la mateixa França. En alguns casos, fins i tot més. D'aquí que ell parli de la «revolució mundial de 1789», seguida de la «revolució mundial de 1848», a partir de la qual van esclatar revolucions gairebé simultàniament a cinquanta països, des de Valàquia fins Brasil. En cap cas van tenir èxit els revolucionaris pel que fa a la presa del poder, però posteriorment, institucions inspirades en la Revolució Francesa —molt especialment, el sistema universal d'educació primària— es van instaurar gairebé a tot arreu. De manera similar, la Revolució Russa de 1917 fou una revolució mundial, en darrer terme responsable del New Deal i de l'estat del benestar europeu, en la mateixa mesura que del comunisme soviètic. La darrera en la sèrie fou la revolució mundial de 1968 —la qual, de manera similar a 1848, va esclatar gairebé a tot arreu, des de la Xina fins a Mèxic, sense prendre el poder enlloc, però tanmateix canviant-ho tot—. Fou una revolució contra les burocràcies estatals, i a favor de la inseparabilitat de l'alliberament polític i el personal; el seu llegat més durador serà segurament el naixement del feminisme modern.

domingo, 5 de mayo de 2013

ALTERNATIVES DAVANT LA CRISI DEL SISTEMA ECONÒMIC ACTUAL


Jordi Garcia Jané, Sandra Ezquerra i Xavi Teis intervingueren a la novena sessió del Curs de Cultura Política, organitzat pel Grup Cultura 15M Terrassa i el Grup d’Opinió Amics de les Arts, el passat dimarts 30 d’abril.

Jordi Garcia Jané, membre de la Xarxa d’Economia Solidària, va presentar tan alternatives al sistema que ja s’estan portant a la pràctica com altres de transició al post-capitalisme que caldria començar a desenvolupar de manera immediata; Sandra Ezquerra és professora a la Universitat de Vic, feminista i activista social i política, va presentar propostes des d’una òptica feminista per superar la crisi; i Xavi Teis, també ell activista social i professor, a la UAB, va defensar les finances ètiques com una de les alternatives concretes i vàlides per anar construint una altra societat.

Cal pensar i començar des d'ara mateix a construir una societat alternativa, post-capitalista, des de les pròpies experiències dels moviments, sense esperar una eventual revolució victoriosa i, a la vegada, sense deixar de imaginar la societat que necessitem. Com algú va dir: el futur no està escrit, l’escrivim entre tots.

D'esquerra a dreta: Jordi García Jané, Sandra Ezquerra, Xavi Teis i Joan Tamayo

Alternatives davant la crisi del sistema actual

Allò de que «això no funciona» és una opinió que guanya espai a ritmes cada vegada més accelerats. Creix la percepció, quasi al punt d’esdevenir de sentit comú i opinió generalitzada al carrer, de que l’actual sistema econòmic i polític no funciona. Fins i tot des dels poders establerts es parla sense eufemismes de la necessitat d’una «segona transició».

En aquest punt, «la nostra funció fonamental», va citar Jordi Garcia Jané «és desenvolupar alternatives concretes, vives i a l’abast de la gent fins que allò que avui pot semblar impossible esdevingui realitzable».  La frase és d’un famós economista ianqui considerat un dels pares de l’actual neoliberalisme, Milton Friedman. L’impossible del que parla ell són utopies del capital, que són precisament les que avui toca liquidar o superar, però la forma plantejada de construir-les i de fer-les reals pot ser una bona proposta per als moviments socials i l’esquerra revolucionària en aquests moments. Fins i tot com a forma de superar alguns límits teòrics i pràctics que han impedit el desenvolupament de societats lliures i democràtiques.

sábado, 27 de abril de 2013

PRESENTACIÓ A TERRASSA DE LA REVISTA «L’ABORDATGE»



«Pirates d’amor i sexe, lladres de gènere
i amants de llibertats».
Presentació a Terrassa de la revista L’aBORDatge

«La lluita pels drets de gais, lesbianes, trans i de tota persona sigui quina sigui la seva opció de gènere o sexual és una lluita de tots», començà afirmant el representant de la revista L’aBORDatge durant l’acte de presentació de la mateixa als Amics de les Arts el passat dijous 25 d’abril. «I és, de fet, una lluita contra el sistema patriarcal i la homofòbia, contra la divisió sexual del treball, la naturalització del gènere, la visió purament reproductiva de la sexualitat i contra el control sexual, que és també control de classe.»

Doncs sí, aquesta és l’opinió i perspectiva de treball del BrotBord, una assemblea de lluita contra el patriarcat, l’homofòbia i la transfòbia, part del moviment català per l'alliberament LGTI (lèsbic, gai, trans i intersexual), i que edita la revista que presentaren ahir, 25 d’abril de 2013, a Terrassa l’assemblea LGBT-Terrassa i el Grup d’Opinió d’Amics de les Arts.

Bord és la proposta que fa aquest grup per a traduir de l’anglès la paraula queer, que fa referència a la teoria queer, traduïda de vegades com a desviat, adaptant-la a la realitat del país per «difondre-la com a estratègia de lluita tant a ciutat com als pobles». Aquesta, asseguren, «és una mena d’etiqueta feta a la contra, que nega les etiquetes, o que les multiplica fins invalidar-les, però una etiqueta que nosaltres combinem alegrement amb altres que no perden pas –encara!- el seu valor polític».